© 2026 Carlos II Ocasio Díaz
Desde la infancia, Mateo convive con percepciones que siempre atribuyó al sueño. Geografías ajenas a su vida cotidiana, la presencia de un interlocutor imposible y ese leve deslizamiento del cuerpo al despertar. Durante años, esos episodios quedaron en una rareza íntima, apenas tolerable, sin nombre ni forma pre-cisa. Ignoraba que en ellos ya se insinuaba otra manera de estar en el mundo, una fisura silenciosa donde algo en él empezaba a irse.
A los veintiún años, una espera prolongada por su hermano Ga-briel le da una precisión inesperada. Por primera vez, Mateo abandona el cuerpo con plena lucidez. La experiencia, demasiado concreta para negarla, rompe su idea de lo que separa la me-moria, la vigilia y el sueño. Las salidas se repiten, cada vez con más control, hasta conducirlo a un hecho cuya gravedad no solo altera su vida, sino el lugar desde el que la entiende.
Sin comprender aún las reglas ni quiénes lo habitan, Mateo se interna en un ámbito donde la materia fluctúa, las presencias adoptan formas ambiguas y el peligro ya no pertenece solo a lo físico. Entre umbrales donde lo real parece desgastarse, figuras que emergen en el borde de lo visible y una fuerza que lo llama más allá de su voluntad, Mateo avanza hacia un límite que no tiene regreso.
Mateo es la primera entrega de la saga Los hilos de plata, se-guida por Adriano, una exploración de los vínculos que per-sisten, de las pérdidas que reconfiguran la identidad y de lo que ocurre al cruzar los límites de la percepción.